Invitando a dos chicas a una cita al mismo tiempo por error

Invitando a dos chicas a una cita al mismo tiempo por error

Read-the-english-version-hereCuando vivía en Utah alguien me dio dos boletos para ir a un espectáculo de rodeo en Salt Lake City. Nunca había estado en uno y pensé ¿por qué no? Veamos a los vaqueros montar caballos y toros. Observemos a las vaquillas correr antes de ser atrapadas por más vaqueros. Probemos algo nuevo y disfrutemos la vida.

Se me ocurrió invitar a una chica para que me acompañara pero había un pequeño problema, el espectáculo era esa misma tarde a una hora de distancia de mi casa y no tenía carro. Así que tenía que invitar a alguien que fuera “adaptable a los camiones o autobuses urbanos” que viviera cerca de mi casa, o por lo menos en el área donde sería el espectáculo”, y que le pudieran gustar los espectáculos de rodeo. No tenía muchas opciones.

Tamara

Unas semanas antes de recibir esos boletos, había conocido a Tamara. Ella era una chica de personalidad relajada y una usuaria de autobuses. Decidí invitarla a salir. Tomé el teléfono y le llamé, pero no contestó así que le dejé un mensaje en su buzón de voz invitándola al espectáculo del rodeo y a que me llamara para ponernos de acuerdo en los detalles.

Sarah

El tiempo pasaba y no recibía ninguna llamada de Tamara. No quería perderme el espectáculo (agrégale unos sonidos de tic… tic… tic… del reloj para darle más suspenso). Estaba en la sala con la familia con quienes vivía cuando les dije acerca del rodeo y de mi situación de espera. Ellos sugirieron que invitara a Sarah, la chica de la casa de al lado. Ellos dijeron que a ella le gustaría eso. Mi corazón sonrió y me dio ánimos. Para mí, Sarah era una chica interesante así que tomé el teléfono y la llamé para ver si le gustaría ir al espectáculo de rodeo conmigo. Se oyó bastante animada cuando la invité y, no sólo eso, dijo que ella conduciría su auto. Yo también estaba entusiasmado, no tanto por el espectáculo sino por salir con ella. Decidimos la hora de vernos y terminé la llamada. Los que estaban en la sala sonrieron.

Antes del espectáculo de rodeo

Corrí por las escaleras, me alisté y me puse un poco de la colonia que no usaba más que para ocasiones especiales. Una vez de regreso en la sala el teléfono sonó. Oh, no… era Tamara. Acababa de invitar a dos chicas al espectáculo del rodeo al mismo tiempo (soy genial, ¿verdad?). No debí haber dejado esa invitación en el buzón de voz de Tamara. Un simple “llámame cuando puedas” hubiera sido más prudente. ¡Pero no! Tenía que decirle acerca del rodeo. ¿Y ahora qué?

El teléfono seguía sonando y sonando. Alguien entró a la sala y preguntó qué pasaba. No estaba seguro de qué hacer en el momento. Me llegó la ansiedad. “Jesús está teniendo problemas con las chicas”, dijo alguien mientras sonreía, pero entonces agregó, “hey, no porque el teléfono está sonando tienes que contestarlo ¿verdad?” Eso me hizo pensar por un instante… ¡tenía razón! No tenía que contestarlo. Así que lo dejé sonar.

Unos segundos más y la máquina contestadora se activó. Todos nos quedamos callados para escuchar. Era la voz de Tamara que decía algo así como: “Hola, Jesús. Lo siento que no pude contestar antes. Estaba blah… blah… blah… Muchas gracias por invitarme al rodeo. Me encantaría ir contigo. Avísame a qué hora y en dónde nos vemos. Nos vemos”. Y entonces agregó “otra vez muchas gracias por invitarme. Éste va a ser el mejor día de mi vida. Siempre quise ir a un rodeo desde que era una niña pequeña y hoy mi sueño finalmente se hará realidad”. Bueno… en realidad no dijo esa última frase pero sentí como si la hubiera dicho y estaba a punto de romperle el corazón porque ya había hecho planes con Sarah.

¿Qué iba a hacer? ¿Dejar que Tamara y Sarah fueran juntas? Probablemente no. ¿Saltar del techo de la casa para romperme una pierna o un brazo y cancelarle a las dos chicas? No porque iba a jugar basquetbol la semana entrante. ¿Qué tal comprar un tercer boleto y sentarme en medio de Sarah y Tamara? No. Demasiado incómodo. ¿O tal vez ir con las dos sin que se vieran la una a la otra sentándome con Sarah por unos minutos y luego desaparecer para sentarme con Tamara y luego con Sara y de nuevo con Tamara y así durante todo el espectáculo? No, demasiado complicado. Tenía que pensar en algo más realista pero aun así tenía que ser honesto.

Así que después de algunos minutos de conflictos y deliberaciones internos le llamé a Tamara. Le dije toda la historia y me disculpé por no poder llevarla al rodeo esa tarde pero que en vez de ello, la siguiente semana, iríamos al planetario Clark y ver una película en pantalla IMAX. Tamara fue muy amable y comprensiva de la situación y aceptó mi invitación al planetario. Sentí una gran carga menos aunque no tenía idea de cómo pagaría por los boletos del planetario ya que no tenía dinero, pero esa es otra historia.

El espectáculo de rodeo

Unos minutos después Sarah llegó a la casa por mí. Yo estaba muy contento. Nos la pasamos muy bien. En el rodeo vimos motocicletas brincar grandes rampas, vaqueros perseguir terneros, jinetes de toros, y otro tipo de actividades. Mucha gente vestía orgullosamente diseños y colores de la bandera estadounidense. Pude ver muchos sobreros y botas, botanas, bebidas y familias muy entusiasmadas por todas partes. El olor de las palomitas y otras comidas invitaban a la audiencia a los puestos de comida. La música y la voz de los comentaristas llenaban la arena. El espectáculo había comenzado y Sarah fue genial, disfruté mucho su compañía y nos la pasamos muy bien.

 

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La arena siendo preparada

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Dos vaqueros persiguiendo una vaquilla

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Un hombre montando un toro en el rodeo de Salt Lake City, Utah, EEUU.

El planetario Clark

También me la pasé muy bien la semana siguiente cuando fui con Tamara al planetario. Había escenografías de la luna y los planetas de nuestro sistema solar, indicadores sísmicos, paredes con estrellas, recuerdos interesantes y varias otras buenas cosas que ver. También vimos una película en la sala IMAX del planetario, aunque la verdad ni recuerdo de qué era. Después caminamos por el centro comercial The Gateway y tomamos fotos sin darnos cuenta que el tiempo se había pasado muy rápido. Nos despedimos y nos subimos a nuestro respectivo autobús UTA[1] de regreso a casa. A partir de esa experiencia he estado dando lo mejor de mí para evitar el invitar a dos o más chicas a una misma actividad al mismo tiempo. A menos que sea una actividad de grupo 🙂

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Descripciones de la atmósfera de los planetas de nuestro sistema solar en el Planetario Clark en Salt Lake City, Utah, EEUU.

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Un viejo traje de astronauta en el planetario Clark en Salt Lake City, Utah, EEUU.

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Me encontré con una niña en la luna. Un escenario de la luna en el planetario Clark en Salt Lake City, Utah, EEUU.

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Notas: 

1. UTA son las siglas de Utah Transit Authority que se traduce como Autoridad de Tránsito de Utah y la cual es la proveedora de los autobuses, tren ligero y otros servicios de transporte público en muchos lugares en Utah, Estados Unidos.

Fotografías:

Todas las fotos de esta publicación las tomé con una vieja cámara digital. Siento mucho eso de la poca calidad. Además estaba muy lejos de lo que quería fotografiar en el rodeo.

  • José Antonio Casal

    Manejaste la situación como todo un caballero, Jesús. Creo que yo habría sido medio impulsivo en mi actuar. Gracias por compartir. Saludos.