Amor a la carta (The Lunchbox) – Una crítica personal

Atención, no leas esta entrada si no has visto la película Amor a la carta y planeas verla ya que hablo del final.

Ayer fui al cine a ver la película Amor a la carta y quiero decirles que me gustó mucho. Quiero compartir con ustedes mi opinión, las cosas que me gustaron y algunas reflexiones e ideas de la película.

Imagen de la película Amor a la carta (The Lunchbox)

Los actores

Como ustedes saben, la película está situada en la India y su actor protagonista es Irrfan Khan el mismo de las películas Una aventura extrordinaria (Life of Pi) y ¿Quién quiere ser millonario? (Slumdog Millionaire).  Tal vez por los cortos de la película mis expectativas no llegaron al nivel de las otras dos pero Irrfan Khan hizo una muy buena actuación. Su papel era el de Saajan Fernandes (allí lo escriben con al final), un hombre de poca expresión que básicamente llevaba una vida en piloto automático y ausente de la realidad. El desempeño de Irrfan Khan mostrando un cambio gradual en la vida y emociones de Saajan es muy creíble. Irrfan Khan no llega nunca a la exageración, a la tragedia, locura o drama sino de forma natural y real. Me asombraron esos momentos en los que Saajan está feliz y sonriente, Irrfan Khan lo manejó muy bien.

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La actriz Nimrat Kaur en su papel de Ila, una ama de casa con deseos de ser más apreciada y valorada, también se desempeña muy bien, pero su papel la limita un poco ya que tiene que representar a una mujer también poco expresiva y algo reflexiva. No hay muchas emociones tampoco. En su conversación con su madre al recibir la noticia de la muerte de su padre parece inmutable y sólo cuando cuelga el teléfono es cuando llega el llanto pero ausente de las cámaras. Sus momentos de dolor o alegría son casi inexistentes o imperceptibles. En vez de ello abunda una actitud de observación y cuestionamientos ya sean en voz alta con su tía o dentro de sus propios pensamientos.

India

He viajado a más de una docena de países y me encantan las culturas. Desde hace algún tiempo he querido ir a la India pero aún no lo he hecho. Esta película me recordó la forma de hablar y expresarse de mis amigos de la India, me recordó sus maneras de conducirse, su comida, vestimenta y apariencia. A menudo los medios nos muestran sólo una parte refinada o exagerada de la realidad así que no puedo realmente evaluar qué tan fidedigna es la representación, pero independientemente de ello, disfruté el contenido visual. Además fue interesante y revelador aprender acerca del sistema de repartición de comidas en la gran metrópoli de Bombay. Satisfice esa hambre de querer ver y transportarme a un mundo diferente en donde el ser humano piensa, actúa y se comporta ajustándose a sistemas de vida diferentes de los que conozco. Es un momento de viajar y descubrir cosas nuevas. La historia me pareció interesante pero creo que si no la hubieran realizado en la India algo hubiera faltado.

La cinematografía

Me encantaron ciertas tomas en particular. El transcurso del viaje de la comida de la casa de Ila hasta la oficina Saajan me pareció muy interesante. Los trenes y los edificios de fondo, una realidad, nada que lo denigre ni que lo exalte, simplemente una toma natural. Disfruté las tomas de los rostros de los protagonistas con la cantidad exacta de luz más que aquellas escenas obscuras. En particular me gustó mucho la constante toma e iluminación de Ila en la cocina a contraluz con suficiente contraste de luz en su rostro para poder ver un ligero contorno o halo luminoso delineando su perfil.

La comida

He visto varias películas donde el enfoque en la comida y su apariencia visual toma más prominencia pero los platillos mostrados en la película fueron suficientes para despertar mi antojo por el arte culinario de la India. Las pocas veces que he gustado de esa gastronomía ha sido una delicia. La parte del pan roti inflándose en el fuego fue genial. Las berenjenas y verduras rellenas, el curry y los demás platillos con su vistosa presentación le dieron el toque especial a lo cotidiano de una simple comida. La historia no hubiera sido la misma sin ello. Aún cuando la historia se trata de cómo Saajan queda impresionado por la comida, no hubiera sido lo mismo para nosotros los espectadores tener que imaginarnos platillos o una comida ordinariamente buena. En las historias y en la narración exitosas, los escritores y autores saben que uno no debe decir las cosas sino mostrarlas. Esta película, aunque no nos permite probar, nos muestra con buena calidad cómo es que la comida es deliciosa. La representación de Saajan por Irrfan Khan es muy buena también, un personaje de apariencia estoica o inexpresiva muestra de forma consistente una reacción lo suficientemente convincente para darse cuenta de que la comida es exquisita.

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Las reflexiones

El intercambio de cartas entre Saajan e Ila (la mujer protagonista) es la parte emotiva o el desarrollo de la relación entre ambos personajes. El contenido de las cartas en la comunicación entre ambos parece simple y ordinario pero en varias ocasiones concluye con aspectos muy profundos. Un ejemplo es la carta de Saajan en la que escribe cómo es que el otro día prendió la televisión para ver unas comedias antiguas sin saber por qué lo hizo. La narración pareciera enfocarse en algo irrelevante y trivial pero el momento introspectivo viene cuando Saajan añade que tiempo atrás, cuando su esposa vivía, él solía estar en el balcón fumando y cuando volteaba hacia adentro veía el reflejo de su esposa riéndose en el televisor. Ahora Saajan buscaba de alguna manera volver a ver ese reflejo y deseaba haber podido haber volteado más para verla aún más. Es interesante ver cómo es que nuestra vida está llena de cosas ordinarias y triviales, una simple silla en la que nos sentamos, un vaso, una palabra, un olor, una rutina algo de lo que hacemos o nos caracteriza podría convertirse en algo nostálgico, emotivo, significativo y más. Es con el paso del tiempo, al mirar hacia atrás, cuando podríamos desear tener más de esos momentos que pasamos por alto y a veces hacemos o vivimos inconscientemente. La vida es para vivirla y no sólo existirla.

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En otro momento de reflexión, Saajan llega a la una al restaurante a encontrarse con Ila, pero al verla se da cuenta de lo hermosa y joven que es. Su autoestima le impide acercársele y simplemente permanece ahí, observando y con temor e inseguridad. Saajan se empieza a calificar como una persona vieja y el hecho de que varios le ofrecen lugar para sentarse en el tren contribuyen a esa sugestión. En la escena en la que parte de Bombay, se sienta en el tren frente a otro hombre verdaderamente anciano que con sus conversaciones y arrugas en las manos el director parece indicarnos que es ahí cuando Saajan se da cuenta de que realmente no es un viejo o no está tan grande como se lo imagina. Esa escena pareciera ser el momento revelador y determinante en el que hace que Saajan se regrese y esta vez decida presentarse ante Ila. Al pensar en esta parte de la historia pienso en varias cosas como la imagen que cada quién tiene de uno mismo basada en la percepción personal de nuestro alrededor, en las decisiones que tomamos sin darnos una oportunidad o incluso en esas decisiones en las que excluimos unilateral y egoístamente a los demás (Cuando Saajan decide irse, Ila nunca tuvo una oportunidad para aceptarlo o rechazarlo). Cuántos seremos los que alguna vez nos he refrenado de invitar a alguna chica a salir por nuestras inseguridades o limitaciones. También pensé sobre cómo es que nuestra autoestima o percepción que tengamos sobre nosotros mismos puede llegar a ser un factor determinante para tomar o perder oportunidades no sólo en las relaciones de pareja sino para un trabajo, un negocio, un concurso, una beca, aprender algo nuevo, etcétera.

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También es interesante recordar cómo es que uno cambia cuando hay una persona significativa en nuestra vida. La vida de Saajan parecía la misma rutina y monotonía de siempre. Trabajo, viajar y casa. La vida en forma casi insípida sin nada más que desear o sin una ilusión para el mañana. La aparición de Ila por carta en la vida de Saajan fue lo que cambió todo. Saajan empezó a ilusionarse y a sonreír. La vida puede cambiar mucho cuando hay alguien especial. Sin embargo, es interesante también notar que a veces uno es el que empieza a fantasear sin actuar y/o sin saber cuánto es realidad. Saajan le propuso a Ila irse con ella a Bután sin saber más de ella, sin haberla visto aún y basando su decisión en una breve serie de cartas. Ciertamente no es una regla infalible que este tipo de relaciones no funcionan, hay sus excepciones pero ¿cuántos no piensan ser esa excepción cuando sus castillos en el aire ya son muy grandes?

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Volviendo al tema del tiempo, Saajan habla de que se hizo viejo sin notarlo. Independientemente de su concepto de que si es viejo o no, porque como lo mencioné antes, a veces uno se califica basándose en lo que vemos a nuestro alrededor, es decir, nos comparamos y evaluamos según los que nos rodean, según las actividades, según la mayoría y otros factores. Pero dejando eso a un lado, el crecimiento, el paso de los años es algo que uno no piensa en su infancia o adolescencia. Uno hace y deshace y vive cada día sin pensar en ello, sin darse cuenta que la vida es sólo una y que si nos toca vivir para tal tiempo nos daremos cuenta que ya nos hemos casi acabado toda una vida. Entonces es momento de reflexionar y ver en dónde estamos y qué estamos haciendo y a dónde queremos ir o cómo queremos estar para cuando llegue ese día.

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Una parte más a reflexionar fue la frase: “A veces tomar el tren equivocado nos lleva a la estación correcta”. Al escuchar la frase de manera rápida y superficial la interpreté como si la reflexión fuera algo así como de alguna manera ese tren equivocado que iba a otra estación se va a desviar y te va a llevar a la estación correcta, o sea la estación a la que querías llegar primeramente. Pero no, no es eso. Ahí está el error de la interpretación, no se trata de esperar a que nuestros caminos con rumbos distintos nos lleven al destino que teníamos inicialmente planeado. No, no es eso. La frase se refiere a que a veces la destinación que teníamos planeada es la equivocada y por eso tomar el tren equivocado nos lleva a otra destinación, tal vez una muy diferente de la que habíamos contemplado, pero al final de cuentas resulta ser la destinación correcta. Así pues, los resultados de ciertas decisiones que tomamos no nos llevan precisamente a lo que esperábamos sino que podrían llevarnos a algo mucho mejor o a lo correcto; y eso puede ser una nueva relación, una nueva escuela, una nueva carrera y/o trabajo, y más.

La religión

Algo que esperaba ver un poco más en esta película era la influencia de interpretar y ver la vida bajo el lente religioso dominante de la cultura tradicional de la India. Realmente no hubo mucho pero lo que sí me resulta interesante es ver que muy probablemente Saajan era un cristiano ya que al ir a ver la tumba de su esposa uno puede ver que es un cementerio con cruces y el comentario que sugiere que intentó tener un lugar ahí mismo pero no alcanzaría más que un lugar para ser sepultado verticalmente parecen reforzarlo. Ila muy probablemente una mujer practicante del hinduismo, tal vez su marca en la frente no necesariamente exclusivo del hinduismo no sea un factor determinante ni tampoco el nombre de su esposo, Rajeev de origen hindú pero sí muy probable. Shaikh, el ayudante y amigo de Saajan, definitivamente un musulmán que vivió en Arabia Saudita y dedicaba su vida a trabajar y rezar y su boda musulmana lo confirman. Es interesante ver cómo es que siendo de diferentes tradiciones religiosas, los personajes de alguna manera se conectan.

El final

El final quedó abierto, me gustó mucho cómo es que el comienzo y el final coinciden con la escena de los repartidores de comida. Al final Saajan parece estar finalmente decidido a conocer a Ila en persona. Sin embargo, la película termina ahí dejando muchas posibilidades abiertas. El final me pareció apropiado aunque tal vez yo hubiera hecho que Saajan llegara por lo menos a tocar la puerta de Ila y la toma final que Ila abriera la puerta y justo ahí, antes de alguna reacción, terminar con la toma frente a la puerta en la que ella abre la puerta y mira hacia la cámara. Pero no, el director, Ritesh Batra, nos deja con aún más inseguridad. ¿Llegaría Saajan a la casa de Ila? y si así lo fuera ¿llegaría a tiempo? porque las intenciones de Ila eran irse a Bután esa misma tarde y Saajan viajaba en el tren con los repartidores ya después de la comida. Y suponiendo que llegara a tiempo, ¿tendría el valor para tocar su puerta? ¿qué pasaría en su encuentro?

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Terminar la película con Saajan e Ila yéndose juntos a Bután tan espontáneamente le quitaría fuerza y cierta lógica a la trama ya que la mayor parte de la historia se centró en una relación basada en un corto número de cartas y nada de interacción personal. ¿En qué parte se habla o se muestra un verdadero amor del uno por el otro? Si analizamos las palabras en la correspondencia de Ila y Saajan, hay más que nada una relación de introspección y preocupaciones personales más qué otra cosa. Falta todavía ver que Ila aceptara a Saajan también puesto que ella nunca lo vió en todas las tomas de la película. Además desde el punto de vista moral ¿sería lo correcto? ¿qué hay del matrimonio de Ila y su hija? Tal vez el final abierto nos permite conocernos a nosotros mismos en el sentido de cómo reaccionamos y qué creemos sería el verdadero final.

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Para algunos el final podría terminar en Saajan acobardándose otra vez o llegando demasiado tarde. Para otros el final es el encuentro feliz. Para otros, especialmente los que desean un final ya claro y digerido, el final es detestable puesto que más que crear su propia interpretación desean saber y ver con lujo de detalle lo que pasó. Tal vez el final feliz de Hollywood habría sido un Saajan o Ila muchos años más tarde contando la historia a sus nietos de cómo Saajan e Ila se conocieron ambos y cómo es que llevaron una vida muy feliz en Bután y que Ila continuó cocinando por el resto de sus días.

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Disfruté mucho Amor a la carta. No es una película que tal vez vaya a asociarla con las más memorables de mi vida pero pasé un momento agradable, inspirador y desearía poder seguir viendo películas de esta calidad con contenido y temas a conversar y además limpias, sin groserías y/o escenas inapropiadas. Pero ya platiqué mucho, ahora les toca ustedes. ¿Qué les pareció Amor a la carta? Comparte tu opinión en los comentarios aquí abajo.

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Crédito de imagen:
“The Lunchbox.” IMDb. IMDb.com, n.d. Miércoles 25 de abril de 2014. <http://www.imdb.com/title/tt2350496/?ref_=ttmd_md_nm>.

  • Alex’ Cipriano Chance

    En lo personal me gustó mucho la película, tiene bastantes reflexiones que te dejan pensando y también me gustó que no tuviera groserías o imágenes sexuales, no todo se trata de eso.
    Una muy buena película que recomendaría para pasar el rato.
    A excepción del final abierto, todo lo demás me gustó. En lo personal no me gustan los finales abiertos, a mi me gusta que tenga un final, bueno o malo, pero final, si la volvió a ver o no eso es lo que me hubiera gustado. Pero tienes razón cuando dices que su relación en las cartas se basaba en los conflictos que tenían, creo que como público uno se quiere imaginar amor por todas partes. No tenía ninguna expectativa en la película así que a mi parecer estuvo bien, pero como digo, por lo menos hubieran puesto un final, me imagino, tantas cartas y tantos planes para que él hubiera decidido por ella sin haberle dejado opción de aceptarlo o rechazarlo.

    • Gracias por compartir, Alex. Y al igual que tú también me agrada que la película esté limpia de materiales inapropiados. Necesitamos más de ese tipo de entretenimiento.