Pasando una noche en el panteón

En una entrada anterior les compartí mi experiencia de haber pasado una noche en la muralla china (para leer sobre esa experiencia lee: Pasando una noche en la muralla china), hoy por motivo del día de muertos les comparto lo que viví en el 2010 cuando fui a Janitzio, Michoacán, México.  Bueno, de hecho ya lo había hecho (ver: Durmiendo en el pantéon), pero no les mostré algunas de las siguientes fotos y hoy sólo me enfoco al panteón.

Como muchos de ustedes saben, en México existen tradiciones muy importantes como es el Día de Muertos (cada 2 de noviembre). El Día de Muertos es una celebración llena de historia y tradición, pero no les voy a hablar de eso, en esta ocasión les quiero contar acerca de un panteón ubicado en una pequeña isla en medio del lago de Pátzcuaro en el estado de Michoacán. La isla se llama Janitzio. Aunque Janitzio tiene sus atractivos, no les contaré de ello, ni de sus tiendas, sus colores, su comida y festividades excepto de su panteón durante el Día de Muertos.

Fui en el 2010 con mis hermanas y un amigo. Después de pasear por los alrededores esperamos en la puerta del panteón. Entramos y nos maravillamos de los colores, velas, rezos y ofrendas. La gente se fue yendo, incluso mi propia compañía, yo decidí quedarme ahí hasta el día siguiente y observar lo que pasaba. He aquí algunas de las fotos que tomé.

Nota: Algunas descripciones están en la parte inferior de cada foto o grupo de fotos. Las fotos individuales se pueden agrandar si hacen click sobre ellas.

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Las tumbas estaban adornadas con velas y abundantes flores de cempasúchil naranja y amarillo.

Las tumbas estaban adornadas con velas y abundantes flores de cempasúchil naranja y amarillo.

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Cada año en Janitzio el panteón se llena de gente local, turistas nacionales y extranjeros. A las primeras horas de abierto el panteón en la noche es casi imposible caminar por la cantidad de gente que quiere entrar.

Cada año en Janitzio el panteón se llena de gente local, turistas nacionales y extranjeros. A las primeras horas de abierto el panteón en la noche es casi imposible caminar por la cantidad de gente que quiere entrar.

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Conforme avanza la noche, poco a poco la gente empieza a irse quedándose los familiares de los difuntos y algunos turistas. En la foto de arriba se ven canastos con comida. Una de las tradiciones en el día de los muertos es llevar ofrendas de comida a los difuntos.

Conforme avanza la noche, poco a poco la gente empieza a irse quedándose los familiares de los difuntos y algunos turistas. En la foto de arriba se ven canastos con comida. Una de las tradiciones en el día de los muertos es llevar ofrendas de comida a los difuntos.

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Los familiares de los difuntos pasan la noche en el panteón repitiendo rezos a favor de sus familiares. También comen, duermen y conviven. Un momento en el que los vivos recuerdan a sus muertos y entre aquellos que lo creen, un momento para convivir con ellos y traerles algo de alegría y muestras de cariño y afecto.

Los familiares de los difuntos pasan la noche en el panteón repitiendo rezos a favor de sus familiares. También comen, duermen y conviven. Un momento en el que los vivos recuerdan a sus muertos y entre aquellos que lo creen, un momento para convivir con ellos y traerles algo de alegría y muestras de cariño y afecto.

A medida que la noche pasa y el frío emerge de la tierra, los vivos se cubren con lo que pueden.

A medida que la noche pasa y el frío emerge de la tierra, los vivos se cubren con lo que pueden.

Y el tiempo pasa y la madrugada llega, pero las velas no se apagan, los más descansados siguen despiertos y continúan en vela.

Y el tiempo pasa y la madrugada llega, pero las velas no se apagan, los más descansados siguen despiertos y continúan en vela.

Como parte de las ofrendas no faltan las calaveritas de azúcar decoradas e incluso con la inscripción de algún nombre de aquellos que ya partieron.

Como parte de las ofrendas no faltan las calaveritas de azúcar decoradas e incluso con la inscripción de algún nombre de aquellos que ya partieron.

Llegada la luz tempranera  los que se quedaron despiertan para realizar sus últimos rezos.

Llegada la luz tempranera los que se quedaron despiertan para realizar sus últimos rezos.

Algunos se pierden entre rezos y pensamientos de nostalgia mientras otros vuelven en si para dar los útlimos vistazos al cementerio y a sus visitantes.

Algunos se pierden entre rezos y pensamientos de nostalgia mientras otros vuelven en si para dar los útlimos vistazos al cementerio y a sus visitantes.

La gente entonces empieza a prepararse para regresar a sus rutinas diarias.

La gente entonces empieza a prepararse para regresar a sus rutinas diarias.

Y una de las dos entradas al panteón de Janitzio. Los que lo cruzan después de haber pasado la noche ahí nos vamos con el recuerdo de una experiencia única e inolvidable.

Y una de las dos entradas al panteón de Janitzio. Los que lo cruzan después de haber pasado la noche ahí nos vamos con el recuerdo de una experiencia única e inolvidable y el poder decir pasé la noche en el panteón de Janitzio durante el Día de Muertos.

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  • Flor Elizabeth Méndez González

    SON MUCHAS Y DIVERSAS LAS TRADICIONES DE NUESTRO BELLO MÉXICO, Y ESTOY DE ACUERDO ESTA ES UNA DE ELLAS, DÓNDE SE RECUERDA A LOS QUE YA HAN PARTIDO, QUE HERMOSAS FOTOS.

  • Gonzalo Ramos Aranda

    NOCHE DE MUERTOS EN JANITZIO

    “Nunca fenezcan las tradiciones, . . jamás sucumban nuestras pasiones”

    Pátzcuaro, bella región lacustre,
    Michoacán mira tu lago ilustre,
    México entero ve tu lucero,
    brindas al mundo calor sincero.

    En tus riberas celebraciones,
    seres que afrontan tribulaciones,
    traigo poesía que habla a tus muertos,
    que Dios nos salve de esos entuertos.

    Señora Muerte, prenda su mecha,
    suelo purépecha, Usted acecha,
    Señora muerte, oiga esta endecha,
    línea de vida se encuentra estrecha:

    Reunión Janitzio con ultratumba,
    por sentimiento, agua retumba,
    almas en tránsito, otro camino,
    bogan tranquilas rumbo al destino.

    Muchos trayectos, lanchas, canoas,
    como presagio de ardientes horas,
    olas henchidas, vueltas carrozas,
    flamea el cortejo de mariposas.

    Muy alumbrado se ve el sendero,
    parece cinta, listón brasero,
    es como un cuento de fantasía,
    es como fiesta de la agonía.

    Tan respetada mortalidad,
    presta regresa del más allá,
    mostrando siempre tal seriedad,
    que al más osado resignará.

    Cita evidente que dan los muertos,
    de esencia ausentes, pues yacen yertos,
    tañer doliente de una campana
    que, a la penumbra, hace su hermana.

    Los días primero y dos de noviembre,
    se guarda pena a lo que se pierde,
    falta existencia, no impera vida,
    más bien carencia, el duelo anida.

    Ambiente es reino de la tristeza,
    más en el trance surge entereza,
    breves momentos, vena discreta,
    en tal sentido doble faceta.

    Las tradiciones, usos, costumbres,
    añejas formas de muchedumbres,
    llegan intensas al cementerio,
    como la magia, como un misterio.

    Ceremonioso, se inicia el rito,
    mustio suspiro, mortal, marchito,
    folklor nocturno, sombrío bosquejo,
    se escucha llanto, canto reflejo.

    Es voz tarasca, ese lamento,
    que cura entrañas de sufrimiento,
    sonidos, notas, son armoniosos,
    mieles arpegios van cadenciosos.

    Mujeres buenas cruzan las sendas,
    al panteón llevan cientos de ofrendas,
    viandas con panes, dulces y frutos,
    rostros humanos encarnan lutos.

    Marchan silentes, su paso es lento,
    fieles guardianes de ese sustento,
    despliegan, prontas, finos manteles,
    las servilletas bordadas redes

    Toman asiento junto al difunto,
    a él se arriman, se le hincan . . . punto,
    cumplen formales el serio culto,
    su regocijo se esconde oculto.

    Sombríos sepulcros, se sahuma incienso,
    se hace presente responso intenso,
    el sacramento es ensalzado,
    voces solemnes, el “Alabado”:

    “ . . . morir antes que pecar,
    o antes que pecar morir, . . .”;
    esas lágrimas hay que secar,
    turba y agobia ese sufrir.

    Hombres que atentos lo observan todo,
    siguen la usanza con gran decoro,
    están presentes, tras de las rejas,
    respetan, honran, creencias viejas.

    Animecha Kejtzitakua,
    es la ofrenda a los muertos,
    Animecha Kejtzitakua,
    que se ofrece a cielo abierto.

    Gimen pesares los entes vivos,
    ante despojos definitivos,
    vagan sus sombras, negras siluetas
    que, oscurecidas, no quedan quietas.

    Todas las flores, de mil colores,
    conforman ramos encantadores,
    el cempasúchil, clavel de china,
    tono amarillo que amor germina.

    Brilla, en las tumbas, su resplandor,
    resguarda restos, glorias de honor;
    ¡se oyen plegarias, las oraciones!,
    rezo en silencio, imploraciones.

    Lucen altares las sepulturas,
    lo religioso remonta alturas,
    lápidas grises, blancas las cruces,
    rojos matices, las velas, luces.

    Ceras, pabilos, candelas, cirios,
    por los finados lloran delirios,
    ánimas velan la aciaga noche,
    también estrellas hacen derroche.

    ¡Santo Señor de estos cielos!,
    los fallecidos guardan anhelos,
    preserva Padre este homenaje,
    bendice, cuida, su etéreo viaje.

    La eterna guía: noble copal,
    humo oloroso, tersa señal,
    que purifica las energías,
    de isla, isleños, sus dinastías.

    Visitantes indiscretos,
    comportarse con mesura,
    hay que respetar secretos,
    del ceremonial de altura.

    Que anochecer, lo agradezco,
    gran distinción de la UNESCO,
    ¡al considerar obra maestra,
    a esta festividad tan nuestra!

    Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda
    Isla de Janitzio, Michoacán, México, 02 de noviembre . . .
    Reg. INDAUTOR No. 03-2012-030612580800-14

    • Muchas gracias por compartir. Con ese material y un poco más se puede dar comienzo a un blog y así difundir el arte, el pensamiento y el sentimiento en la palabra.

      • Gonzalo Ramos Aranda

        Gracias a Usted, Jesús. Una disculpa por no haber contestado antes, no me había percatado de su comentario. Tengo otros poemas alusivos a la muerte, especialmente otro que se llama “TUMBA ISLEÑA”, basado en una leyenda de la Isla de Janitzio, Pátzcuaro. Si concreta el blog que menciona (lo cual le deseo, en aras de la cultura), estoy a sus órdenes, para lo que le pueda servir. Felicidades por fomentar con las tradiciones mexicanas. Saludos.