Mianzi: El rostro como concepto social en China

Esta parte es muy importante y algo complicada de explicar en tan poco espacio. Aún así se le debe dedicar la suficiente atención a este punto si se quieren evitar problemas y malentendidos en China. No viajes a China sin tomar esto en cuenta.

El rostro (como concepto social) o lo que en chino se le conoce como mianzi se refiere a la imagen relacionada con la dignidad y el prestigio que tiene la gente en su círculo social. Es la identidad de la persona basada en la opinión de los demás. El qué piensa la gente de uno es extremadamente importante en la cultura china y por lo tanto se debe hacer todo lo posible por mantener este rostro o mianzi en alto. Uno como extranjero debe tomar las precauciones necesarias para evitar dañar el rostro de una persona en China puesto que eso sería como darle un golpe bajo. Hacer perder el rostro o mianzi a un chino es peor que lo que es para un mexicano el insultar a su progenitora. Tanto lo es que aún cuando los chinos se enojan entre sí tratan de evitar perjudicarse el rostro con acciones como ofenderse o insultarse en público. A veces no es cuestión de ofensa sino una situación embarazosa que causa vergüenza. Aunque ciertamente a nadie le gusta hacer el ridículo o perder su buen nombre y reputación, para los chinos perder el rostro o el mianzi puede ser tan catastrófico que podría llegar a extremos como la exclusión, o según leí por ahí, hasta el suicidio.

 

Un chino evita ponerse al descubierto a toda costa, por ejemplo, si una persona rompe algo por accidente la persona se excusa con algo sin admitir su error directamente. Podría decir, por ejemplo, que el objeto roto estaba mal colocado por alguien, o que ya estaba roto, o que el objeto se calló por sí solo. Sonaría incongruente para algunos en la cultura occidental, incluso como una mentira absurda. Pero en China esto no se ve como algo malo siempre y cuando se busque preservar el rostro de alguien. No se trata de engañar o dañar a otra persona sino proteger el rostro de todos los involucrados en el círculo social. Se miente sin el propósito de “hacer daño”, estafar, desilusionar, traicionar o causar otros agravios sino para conservar el rostro o la imagen de la gente. Algo que algunos podrían llamar “mentiras piadosas”. Se hace por el bien de todos.

 

Para poder entender esto un poco quisiera poner un ejemplo cultural de México. En México hay algo ligeramente similar que se encuentra inherente en el idioma, y dependiendo de la frase, no se percibe como una mentira o, si lo es, se acepta. Por ejemplo, en México si alguien tira algo por error tiende a decir “se cayó” o “se me cayó” en vez de decir “no lo sujeté bien” o “lo tiré” (ésta última frase es lo que se diría en inglés). ¿Qué se quiere decir verdaderamente con la frase “se me cayó”? ¿Que el objeto se escapó de las manos de uno y se cayó solo? Realmente no es así, pero de manera natural se ha integrado en el idioma y en México no pensamos mucho sobre este asunto, es parte del sentido común y algo natural. Para los chino el conservar el rostro es algo natural e inherente en su cultura.

 

Poniendo otro ejemplo menos lingüístico y más pragmático, en México al llegar tarde a una reunión la gente tiende a decir “se me hizo tarde” en vez de “llegué tarde”. También es común que una persona le eche la culpa a sus rutinas ajetreadas y/o a otros terceros y no a su propia capacidad de responsabilidad (a menos que esté bromeando), casi nadie llega y dice en tono honesto “perdón, llegué tarde porque fui un irresponsable”. Esto sonaría un poco fuerte o exagerado para algunos, En vez de esto, cuando se encuentra entre amigos y ambientes menos formales, por lo general la persona pasa a ser perdonada y el asunto olvidado; incluso otros cooperan pronunciando más contenido a la culpa ajena en señal de apoyo o también se recurre a la autocrítica en el sentido de que los amigos se tachan a sí mismos a fin de simpatizar con el culpable. Frases comunes son “sí ya sé, a mí también me pasa”, “no, si me vieras a mí”, “no te imaginas”, “si te contara”, “la culpa la tiene el gobierno que no hace esto y aquello”, “mi jefe…” y otras frases. Esto se hace con la esperanza de ser comprendido(a) y que se le acepte en el momento a pesar de la tardanza.

 

Obviamente no todos los grupos sociales responden de igual manera, desde un punto de vista objetivo, profesional y/o una mentalidad diferente, la persona que llegó tarde y se justifica echándole la culpa a otras cosas, en vez de ayudarse se perjudica más y hace que se le pierda la confianza o que se le catalogue no sólo como informal sino como deshonesta, pero su vida no llega a su fin, la impuntualidad, falta de organización, e irresponsabilidad y/o en algunos casos la deshonestidad no significaría mucho para la cultura popular al grado de perder su honor total y prestigio entre sus amigos ya que seguirá siendo aceptado o tolerado con todo y sus defectos, pero en China esto no es así, en China las cosas son diferentes y perdonar ciertas omisiones no es tan sencillo y superficial como en otras culturas. El señalar a alguien y descubrirlo como impuntual, desorganizado e irresponsable es un insulto muy grave y en especial frente a sus familiares, parientes, amigos y todo círculo social del cual forma parte.

 

En China la gente se esfuerza por nunca faltar a ciertos principios como lo son la puntualidad. Llegar tarde, especialmente en los negocios es considerado un insulto. Cuando se incurre en un error, a fin de preservar el rostro o el respeto y honor de la persona no se llega a la autocrítica. En algunas ocasiones las mentiras son muy obvias pero la gente no lo verá como un acto deshonesto sino como una medida completamente justificada ya que está en juego su rostro. La gente por lo general evitará comentarios o más detalles sobre el tema. Ciertas acciones como interrumpir a una persona, mostrar el temperamento, ser irrespetuoso, comportarse arrogantemente, corregir a alguien, o señalar algún error en público, se deben evitar ya que son factores para perder el rostro.


Otro aspecto del rostro es tener cuidado en el rechazo de invitaciones o solicitudes. En los EEUU por ejemplo se puede declinar fácilmente a alguna invitación con un cortés “no, gracias, ya tengo otros planes”. En México, es común tener que dar explicaciones largas u otras evasivas y por lo general se espera que la gente lo crea basándose en la excusa, justificación, o situación de uno. En China no se requiere dar explicaciones muy largas pero tampoco se deben rechazar con un “no” directo. Se diría algo así como “tal vez no sea apropiado”, “gracias por mencionarlo, tendré que considerarlo”, “aprecio su invitación, la tomaré en cuenta”, etcétera; en realidad hay un sistema muy interesante de cómo rechazar invitaciones que es un poco largo pero útil. Recomiendo leer el siguiente artículo en inglés sobre este tema de la etiqueta y los protocolos: http://chinalinks.osu.edu/naccl-20/proceedings/69_yang-j.pdf

 

Un aspecto más concerniente la comunicación entre los chinos es el lenguaje corporal, la intención y todo lo demás que no involucre el lenguaje hablado. Uno puede escuchar palabras pero ese sentido de manifestar las cosas a través de lo inexplicable es lo que realmente cuenta. Uno debe aprender a percibir la intención de la gente en China más que lo que dicen.

 

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