Idioma y distancia

El inglés es útil hasta cierto punto en China, pero a menos que no hables chino, no podrás comunicarte con la vasta mayoría de gente a tu alrededor y esto podría significar frustración a la hora de necesitar algo. Imagínate ir al supermercado, viajar, ir a comer, buscar un baño, pedir direcciones, etcétera, todo sin poder hablar el idioma. Algunos, realmente muy pocos, hablan algo de inglés y por lo general son en las ciudades grandes. Si tú no hablas por lo menos un inglés básico o intermedio, esto podría ser un verdadero reto, hasta ahora no he conocido a alguien de China que hable español; sin inglés o chino la situación estaría todavía más difícil. Hablar inglés por lo menos te permitiría comunicarte con otros maestros extranjeros e incluso con tu jefe o supervisor y/o algunos raros casos de chinos que lo hablen muy bien.



Sé que se puede tener una buena experiencia sin hablar chino. Muchas cosas siguen la rutina de otras partes del mundo. El supermercado o tiendas de autoservicio por ejemplo, uno no necesita habar el idioma. Yo no hablo chino y hasta ahora no me he visto forzado a aprenderlo (desventuradamente para mí), tampoco me he sentido frustrado ni limitado. Sin hablar chino puedo comprar mi despensa, ponerle crédito a mi celular, salir a comer a la calle, usar el metro, moverme en la ciudad de un lado a otro y lo más sorprendente usar el tren foráneo y viajar a varias ciudades y explorar sus destinos turísticos. Todo esto sin saber decir más que “hola” y “gracias” en chino.

 

Para algunos el no poder hablar chino podría significar un periodo de soledad y aislamiento social. El no poder convivir con la gente, y y el pensamiento de que se está muy lejos de la familia, amigos y su propia tierra podría deprimir a algunos. Por otro lado las recompensas de la experiencia en China pueden ser mucho más grandes que el idioma y la distancia podrían parecer insignificantes. Para algunas parejas recién casadas venir a China como maestros es una perfecta experiencia, es un tiempo para ellos solos, algo así como una luna de miel. Para las parejas de la tercera edad es un escape del ajetreo de una vida ocupada y bulliciosa para también llevar una vida recluida y dedicada a la pareja.