Viento, gente y escenario

La Plaza del Cuatro de Mayo con la Escultura del Viento de Mayo frente a la playa es otro destino turístico que todo visitante debe conocer en su viaje por Qingdao. La plaza está situada entre grandes edificios a diestra y siniestra con el palacio de gobierno al norte y la playa al sur. Esta plaza es un recordatorio del movimiento político, cultural y anti-imperialista  marcado en especial por el del cuatro de mayo de 1919 en el que muchos estudiantes en China marcharon en las calles de Beijing para solicitar las demandas de un país libre de influencia extranjera y colonial así como el peso de la voluntad popular sobre el elitismo.

Al frente la Escultura del Viento de Mayo y al fondo varios edificios comerciales.

 

La Escultura del Viento de Mayo es la parte más notoria de la plaza.

 

La plaza parece estar siempre llena de cometas (papalotes), y cómo no, pues viento no le falta y bien le queda el nombre a su monumento principal que es una de las más grandes esculturas de acero en el país. Mide 30 metros de alto y 27 metros de diámetro.

 

Papalotes chinos

 

Ornamentos de mercadotecnia promocionando la compañía de teléfonos China Mobile.

 

Edificios en la Plaza del Cuatro de Mayo

 

Vista del muelle a un lado de la Plaza del Cuatro de Mayo

 

Parejas aprovechan la tarde sabatina y de suave viento para convivir en la plaza justo después de la puesta del sol.

 

Mi visita por la plaza fue tranquila, lamentablemente en un día nublado y lluvioso, pero después de sentarme un rato y disfrutar de la bella vista al mar pude notar la tranquilidad y alegría de sus visitantes. Había muchas parejas jóvenes y algunos vendedores de cometas y juguetes. Frente a un cielo triste contrastaban las sonrisas de los caminantes que se detenían para tomarse un par de fotos, cubrirse de la lluvia, o señalar alguna curiosidad entre el horizonte del mar y las murallas de edificios a mis espaldas.

 

 

Los paraguas se abrían y cerraban conforme a la apacible pero cambiante voluntad del clima nublado que lanzaba pequeñas lluvias intermitentes.

 

La lluvia llegó pero los paraguas no faltaron.

 

No pude dejar de observar a la gente, sus gestos, manerismos, forma de vestir y comportar, un tesoro que algún día compartiré de forma más detallada con algunos de ustedes.

 

 

 

 

 

Escena muy común en la que cientos de turistas y gente local aprovechan para fotografiarse en la plaza

 

 

 

El anochecer ofreció un espectáculo de luces que sólo una imagen puede describir mejor.

 

Al anochecer las luces de la Escultura del Viento de Mayo alegraron la noche que atenta dejó de llover para presenciar los colores reflejados en el acero, tonos rosa, púrpura, naranja, y más. Mi recorrido concluyó con un solo pensamiento: desearía que muchos de ustedes pudieran verlo en persona. Por ahora estas fotos son un poco de lo mucho que queda por admirar.

 

La Escultura del Viento de Mayo iluminada en la noche es una razón más para dar un paseo por la plaza después de las siete y media u ocho de la noche en adelante.

 

 

 

Edificios en la Plaza del Cuatro de Mayo durante la noche

 

 

 

 

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