Divagaciones

  • Estaba en el metro de Beijing en un vagón lleno de chinos, apenas y podía moverme; me dieron ganas de gritar “¿hay algún chino por aquí?”
  • Rumbo a Weifang en un tren. Mi cama era la 22 superior, no recuerdo muchas ocasiones en que mi nariz haya estado tan cerca del techo.
  • No puedo hablar con nadie más que mi traductora, ella es el único vínculo de comunicación que tengo con China. Más vale no hacerla enojar… ¡esperen! ¿No puedo hablar con nadie? Creo que eso es interesante, estoy  literalmente rodeado de miles de personas pero ¡¿no puedo hablar con nadie?! otros lo verían como un martirio, creo que me está gustando la idea de este enclaustramiento social. Qué bueno que no soy tan dependiente de la gente. Ya veremos después.
  • ¡Las clases son de cuarenta alumnos!  No sé si podré recordar tantas cara y nombres. Creo que está en chino.  Cuarenta alumnos y parece ser que están uniformados… ¿y si quiero llamar a uno? ¿qué le digo? ¿”¡hey tú! el lacio de los ojos rasgados”?  bueno, creo eso tampoco sería amable en México.  Seguiré pensando en otra solución.
  • Vaya que ir al baño en mi nuevo departamento es una aventura. Ni crean que voy a sentarme para ir, sigo haciendo parado, aunque estoy considerando el lavamanos… sí lo sé, qué bajo estoy cayendo.  Pero ya los quisiera ver por acá. ¿Qué harían ustedes?
  • Qué bien, el transformador del router (enrutador) del Internet suena como si fuera una chicharra en temporada de cortejo, es tan agradable escuchar su sonido romántico cuando estoy tratando de dormir. Espero que pronto encuentre a su media router (su pareja) para que pronto me deje dormir.
  • Un par de grillos tienen una orquesta justo fuera de mi ventana. Son las dos de la mañana.
  • Ya intenté aprenderme unas tres frases hoy, hola, buenos días, buenas tardes, buena noches (saludo) y buenas noches (despedida), pero en el momento que aparece un rostro chino se me olvidan. Bueno, en realidad se me olvidan cinco segundos después.
  • Por alguna razón no siento el gran choque cultural, asombro y desconcierto de un nuevo país. Como que me siento algo cómodo hasta ahora, sí hay muchas diferencias y ciertas cosas que extraño pero como que no prescindo tanto de ellas. O tal vez me habría preparado para este viaje predisponiéndome en gran manera para un cambio exageradamente más grande de lo que realmente sería. Sigo pensando que tiene mucho que ver con el idioma, sigo en mi mundo y por eso no he podido realmente descubrir mi nuevo entorno.