Primeros días en China

Resumen: Primeras experiencias con la comida, estancia en el hotel, agua caliente para beber, limpieza de mi cuarto.

Finalmente estoy en China. Hay mucho que podría contar pero de manera breve les cuento que viajé de la Cd. de México a San Francisco, de ahí a Beijing, Weifang y finalmente Changle (se pronuncia changlú).

Después de la aventura de viajar de Beijing a Weifang sin saber nada de chino y por cuenta propia, pude comunicarme con mis anfitriones para que pasaran por mí en un lugar acordado. Uno de los directores, una encargada bilingüe y un chofer fueron a recogerme. Me subieron en una van y manejamos hacia la escuela, me mostraron el edificio que todavía está bajo construcción y esperan poder terminarlo completamente en un mes. Ya veremos. Por lo pronto mi cuarto no estaba del todo listo, así que me llevaron a un hotel de tres estrellas que para lo que he visto en China es un buen servicio, aunque mi cuarto tenga un impregnado olor a cigarro.

↑ De paso por Beijing. No había mucho tiempo para conocer, esta foto la tomé desde el autobús que me llevaba hacia la estación del tren ←

 

↑ De paso por Beijing. La bicicleta y la motocicleta parecen ser muy comunes. ←

↑ En este tren viajé de Beijing a Weifang. Las camas eran muy estrechas y a mí me tocó la de la derecha hasta arriba. ←

↑ Aquí pasé mi primer noche en el poblado de Changle ←

 

Me di un baño y bajé al restaurant del hotel en donde finalmente comería algo auténticamente chino. Me presentaron la carta y obviamente lo único que podía entender eran los números, todo lo demás eran caracteres chinos. Le dije a la traductora que eligiera lo que ella quisiera puesto que yo estaba deseoso de probar algo nuevo. Así que eligió la especialidad del restaurante: pato. ¡Qué bien! Había comido pato varias veces, aunque la última que recuerdo fue en Paris hacía dos años, ya era hora de comer pato otra vez. Celebraba en mi mente con alegría una pechuga cubierta en alguna salsa agridulce o unas piernas en jugo de naranja o muslos con cilantro y un ligero toque de ajo y limón, que se yo, pero cuál fue la sorpresa haciendo que mis imágenes mentales se estrellaran horriblemente por el suelo cuando Eunice, la traductora, me preguntó: “¿qué parte del pato quieres? Hay cabeza, cuello, patas… “ Este… ¿qué? Obviamente por educación y respeto no hice ninguna reacción inapropiada así que con una sonrisa oculté mi nerviosismo y pregunté si tenían pechugas. Entre ellos se miraron los unos a los otros como si nadie comiera pechugas. Me dijeron que no había así que tuve que pedir lo menos intimidante, cabeza.

Una vez más quedé sorprendido al ver que me trajeron cabezas y patas. Las cabezas estaban partidas verticalmente con todo y ojos, lengua, piel y otras cosas indescifrables.  Los ojos estaban sobre mí (los ojos de la gente, no del pato –por fortuna, si se puede decir eso-) “¿qué hago?”, me pregunté. Agarré la cabeza y tratando de disimular mi nerviosismo y timidez agarré la lengua del pato y no pude evitar preguntar ¿esta es la lengua verdad? Mientras la mordía e instantes después escuchaba la afirmación resonar entre cada hueso de mi columna vertebral.  A un lado estaban las patas, simplemente no podría con ellas, ya que podía ver con lujo de detalle las membranas que ayudan al pato a nadar. Después llegó otro platillo, era alguna otra parte del pato hervida en sal. Cualquiera de mis amigos que me conocen mejor podrían haber tenido una fiesta de risas si me hubieran visto y escuchado todos mis comentarios tratando de restar importancia a lo que estaba comiendo. De hecho tuve que hacer algunas bromas que ningún extraño y especialmente de otra cultura podría haber entendido, así que me reía dentro de mí por lo que estaba pasando.

↑ Cabezas, alas y patas de pato. A un lado un platillo de papas ralladas con un vinagre oriental y chile de árbol. ←

 

↑ Cabezas de pato ←

 

 

↑ Estas son las patas del pato. ¿Alguien gusta? ←

↑ No sé que parte del pato era pero era pura carne cocida en sal. ←

 

Durante esa comida aprendí que la gente realmente no toma muchas cosas heladas, o es al tiempo o hirviendo. En realidad el agua caliente se sirve en cualquier lugar, así que el restaurante no fue la excepción. Les pedí un jugo de mango y como era de esperarse, estaba al tiempo.

Con respecto a los cubiertos, parece que efectivamente los palillos chinos son la única experiencia en la mesa dejando a un lado los tenedores y cuchillos; ocasionalmente se ven algunas cucharas de porcelana. Los caldos se beben directamente del plato hondo y los palillos son para todo lo demás. Afortunadamente yo ya había comido varias veces con ellos, así que no fue algo nuevo. Tanta era mi destreza con ellos que hasta el chofer quien estaba al pendiente de mí constantemente y sirviéndome más jugo en el casi ipso facto momento que vaciaba mi vaso me dijo que sabía usar muy bien los palillos. Viniendo de un chino lo tomo con un gran cumplido.

 

↑ Mis anfitriones. Aún no puedo escribir sus nombres. Noten mi sonrisa de sufrimiento después de comerme las cabezas de pato. ←

 

Al día siguiente después de alistarme y apenas haber prendido la computadora a las 6:56 am sonó el teléfono, era Eunice. “Buenos días, Jesús, el director y yo te esperaremos en el restaurant a las 7 am para el desayuno” sólo pensé dentro de mí, qué bueno que me avisó con tiempo ¿no? eso me daría suficiente tiempo para apagar mi computadora. Afortunadamente ya estaba listo, así que bajé inmediatamente. El desayuno fue un sencillo bufet pero que disfruté más que la primer comida de los patos. Fueron unas papas fritas con un ligero sabor a vinagre, brócoli hervido y sazonado, un poco más de esa sopa con huevo de la noche anterior y pan cocido al vapor relleno de carne molida con un par de verduras irreconocibles pero que me agradó bastante. Había un par de cosas más también pero al asomarme a ver las opciones los platillos me hicieron unos gruñidos como diciéndome “ni siquiera pienses en comerme o así te va a ir”. Decidí ser más diplomático esta vez, perdonar sus amenazas y continuar mi camino hacia las hogazas de pan.

 

↑ Eunice escribiendo el nombre de la escuela en chino por mí mientras me enfoco en otro exquisito platillo. Espárragos con carne de puerco. ←

 

↑ Espárragos con carne de cerdo. ←

 

↑ Pan cocido al vapor relleno de carne molida. El pan que se ve con líneas cafés no estaba relleno de nada y era algo insípido, sin embargo Eunice lo llamó “dulce”. ←

 

↑ Bueno, no salió bien, pero se supone que soy yo comiendo un plato de sopa para mí solo. En realidad el plato es un plato del que todos se sirven. ←

 

Después llegué mi departamento y me dediqué a limpiarlo tanto como pude.

Extraño los jaladores de limpieza de México, tuve que ir a comprar un limpiavidrios a la tienda y usarlo para limpiar el piso. No fue lo mismo.